Sunday, January 03, 2010

Los ojos de ella.

Ella era consciente de lo arduo que era su pequeño mundo. Aún así, un millón de lunas atrás, se juró a sí misma que se sentiría siempre feliz. Feliz de cualquier forma. Feliz en todos los sentidos. Feliz por cualquier razón. Se prometió esbozar una sonrisa cada madrugada aun cuando encontrase millones de motivos para romper a llorar. No obstante, su frágil personalidad la hacía verse sumergida constantemente en una montaña rusa de emociones. Un frenesí que le quitaba el sueño sin remedio alguno. Pero si por algo era fácil de reconocer de entre la multitud era por el blues al ritmo del que bailaban sus dos ojos verdes. Ojos de mirada infinita. Ojos que susurraban sin palabras.

Todavía recordaba la armoniosa melodía que componían aquellas ocho letras que tejían los labios de quienes en otra vida la amaron. Ella creía en el amor, pero estaba segura de que no era como lo retrataban. Para ella era una simbiosis de dos almas que bailan al son del mismo compás.

Solía congelar a menudo el ritmo de su vida para así saborear cada instante en su propio cosmos. Se deleitaba imaginándose ella misma siendo un precioso ave. Un ave libre de cientos de colores volando por el cielo sin cesar.

Se dice que todos los amaneceres acudía a la estación de trenes más cercana en un intento de descubrir cuál sería la locomotora que la llevaría hasta aquel remoto destino. Aquel en el que, según leyendas, se perfilaba todo o nada, según las fronteras de la imaginación de cada uno, junto con un modesto cartel de madera en el que se daba la bienvenida a El fin del mundo.

En realidad, no sé quién es ella. No sé su nombre ni su identidad. No sé a dónde va y de dónde viene. No sé ni siquiera si de verdad existe o forma parte de otro de mis sueños. Todo lo que sé me lo contaron sus ojos.

Thursday, December 24, 2009


No sé qué pensar, no sé qué creer, no sé hacia dónde voy ni de dónde vengo. No sé qué será de mí en un futuro, ni siquiera sé lo que será de mí mañana. Confío en lo imprevisto, en la imprecisión, en la duda, en lo repentino, que conceden pases gratuitos a todos los caminos para llegar a un mismo destino: la ansiada y utópica felicidad. Jamás nadie ha sido capaz de trazar rutas para alcanzarla, jamás ha habido ser viviente en la historia que haya logrado definirla a la perfección. Ningún ente humano ha escrito nunca un manual de instrucciones a seguir con el que poder ser feliz.

Una persona: un mundo. Un mundo: millones de caminos, millones de cambios, millones de casualidades. Nunca pienses en la vida como mera monotonía o simple rutina que seguir; piensa en una línea discontinua, cambiante, la que hoy puede que sea incondicionalmente perfecta y, sin embargo, al día siguiente todo dé un giro de 180˚ y nada vuelva a ser como solías pensar que sería. La vida está hecha de momentos, momentos de todo tipo que construyen nuestra propia historia. "Días de pena, pero también gloria."

Vive tu vida, vive tu momento, atrapa las oportunidades y no eches ninguna a volar.

Wednesday, December 23, 2009

El síndrome de la famosa Navidad

Anhelos enjaulados se escuchan gritar por las tenues calles de corazones desenfrenados que ven palidecer sus asfaltos por la llegada de la famosa Navidad. Navidad y deseos consumados para afortunados insaciables.

Navidad y nada más que eso para los soñadores innatos, rebeldes inconformistas y modestos infelices con la esperanza tatuada a la espera de una mínima metamorfosis de sus circunstancias.

¿Qué es la Navidad?, algunos curiosean. Navidad es el momento en el que tus pequeñas inquietudes se convierten en fuertes emociones y tus más utópicos ideales dejan de ser meras preocupaciones.

Igualmente, la atmósfera se transforma para la ocasión: aromas a felicidad y sabores de pasión decoran con gentileza todos los caminos sin dejar siquiera vacío un pequeño rincón. Y por supuesto, las almas de todo individuo, concordes con la estación, señalan como principios de vida: la familia, el cariño y el amor.


"Antes o después las cosas que has dejado atrás te alcanzan y las cosas más estúpidas, cuando estás enamorado, las recuerdas como las más bonitas porque su simplicidad no tiene comparación.

Y me dan ganas de gritar en este silencio que hace daño. Basta. Déjame. Ponlo todo de nuevo en su sitio. Así. Cierra. Doble vuelta de llave. En el fondo del corazón, allí, en aquella esquina. En aquel jardín. Algunas flores, un poco de sombra y después dolor. Ponlos allí, bien escondidos, te lo ruego, donde no duelan, donde nadie pueda verlos. Donde TÚ no los puedas ver. Eso. Otra vez enterrados."

Tengo ganas de ti

Wednesday, February 04, 2009


Lo veo en el vaivén de tus pupilas,
lo siento en el oscuro de tus pestañas,
lo admiro en el brillo verde de tus ojos soñolientos, lo noto en el dorado de tu pelo,
lo alabo en lo profundo de tus miradas desgarradoras,
lo presiento en el destello de tu encantadora sonrisa, lo atrapo en el rojo de tus labios,
lo revivo en el calor de tus abrazos tiernos, lo comprendo con el dulce sabor de tus besos.

Sunday, December 28, 2008

En cada paso que doy,
en cada huella que dejo,
en cada palabra que sale de mi boca,
en cada camino que recorro,
en cada sueño que imagino,
en cada verso que escribo,
en cada obstáculo que sorteo,
en cada emoción que escondo,
en cada
beso que regalo,
en cada letra de cualquier alfabeto,
en cada almohada sobre la que descanso,
en cada lugar del mundo que visito,
en cada mirada con la que te hablo, [...]
dejo una parte de mí en ti.

Siéntate. No tengas prisa. Relájate. Toma una taza de café y sueña. Grita. Salta eufórico. No te precipites. Sé feliz, sin complicaciones. Sé tú, sin imitaciones. Ve a paso ligero. Sigue mis huellas. Mi camino. El hilo de mi voz.

Tómate tu tiempo, que el mundo es para nosotros dos.